Mes: noviembre 2015

Sexualidad y Matrimonio

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Sexualidad y Matrimonio

La sexualidad fomenta la unión de la pareja a través de sus dos funciones principales: la función procreativa y la función unitiva. Pero es necesario comprender que ésta es muy distinta entre el hombre y la mujer, una pareja debe tener en cuenta esas diferencias que existen entre ambos para poder llevar un matrimonio sanamente. En este post estaremos hablando de esas diferencias.

La sexualidad del varón es mucho más primaria; reacciona mucho más fácil ante impulsos externos. Así, cuando siente el impulso sexual, controlarlo le exige un gran dominio sobre sí mismo. En cambio la mujer es distinta, ésta tiene una sexualidad más secundaria, diríamos que interna y más reservada; más que el impulso físico siente el deseo de ser amada, de ser exclusiva en ese amor; por eso en ella tiene más importancia la ternura y la necesidad de afecto.

SexualidadEstas diferencias se manifiestan de igual manera en las etapas fisiológicas sexuales: la primera etapa, es de excitación inicial que puede desaparecer rápidamente sino es debidamente estimulada. La segunda etapa se le denomina llanura, es una fase de excitación alta  pero de breve duración. La tercera es el orgasmo donde se experimenta el mayor placer sexual. Y la cuarta fase es la vuelta a las condiciones de reposo.

La fase de excitación inicial puede ser tan rápida en el hombre como en la mujer, pero la llegada a la fase de llanura suele ser más lenta en la mujer que en el hombre. Además la mujer puede fácilmente desconcentrarse y necesitar de un nuevo estímulo para llegar. Ya el llegar al orgasmo es más fácil para el hombre que para la mujer sobre todo si ha pasado mucho tiempo desde su última relación sexual; la mujer sólo alcanza esta etapa cuando está preparada física y mentalmente.

Si se quiere llevar una vida placentera en el matrimonio, tanto el hombre como la mujer deben conocer estas diferencias y trabajar para complacer a su pareja en los deseos sexuales que cada uno requiere por su propia naturaleza. Esta capacidad de comprensión y donación del uno al otro es lo que permite llevar un matrimonio sano en lo afectivo y sexualmente.

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